Nada de rodillos y brocha gorda o pistolas de pintura. No hablamos de esa clase de pintor. Nos referimos al artista. Este que parece obsoleto en pleno siglo veintiuno, gracias a la tecnología. Los artistas de toda la vida, siguen entre nosotros, solo hay que mostrarles el camino para que saquen su arte y lo pongan en el lienzo.
Para todos aquellos que sueñen con ser pintores, aprender a mezclar colores en la paleta y darle forma a sus sueños en el caballete, este post. La moda se alimenta de la creatividad y la innovación. Uno de los actores de este universo creativo, es el pintor. Un hobby apasionante que puede convertirse en profesión. Combinando habilidades artísticas y técnicas para crear y dar vida a las obras que reflejan la emoción, la realidad y su visión del mundo. Lo que resulta en la conquista del espectador que contempla su obra.
Pensamos que un pintor solo pinta. Ciertamente sí, pero su labor va un poco más allá. Se encarga de crear obras de arte, para lo que se vale de utilizar diversas técnicas y medios. Una vez creada su obra, puede exponerse en un museo, galería o espacio público. Su misión no se queda en aplicar diferentes colores y pigmentos a una determinada superficie, implica tener profundos conocimientos sobre la teoría del color, la composición y la capacidad innata, de transmitir un mensaje o sentimiento, a través de su obra.
Un pintor desempeña varias funciones para crear su obre. Desde la preparación de una superficie hasta la aplicación de la pintura. Pintar es más que un arte, es una terapia para el alma. No hay pintor que no exprese a través de su are, lo que siente, piensa… su tristeza o su alegría, sus gustos. Pintar es el acto de crear, dar forma a una idea y expresar con creatividad y pasión, lo que se lleva dentro.
Como se hace la obra
Ya lo decíamos antes, el pintor desempeña diversas funciones antes de culminar su obra. Un trabajo previo que incluye disponer de los materiales adecuados, algo que en Artespray saben muy bien, ya que disponen de todo tipo de material artístico y de manualidades. Una vez se tiene el material, el pintor, se ocupa de preparar la superficie a pintar. Un paso indispensable a la hora de crear un cuadro. Preparar la superficie a pintar incluye limpieza, lijado, reparación de imperfecciones si procede o imprimación para que la pintura se adhiera como es debido, presentando un aspecto uniforme.
Elegir los materiales que se van a utilizar a lo largo del proceso, pinturas, herramientas o lo que el artista considere necesario en cada caso. Desde pinturas al óleo hasta acrílicos, pinceles o esponjillas. Para elegir los materiales adecuados, evidentemente, hay que saber que técnica o técnicas se va a utilizar para pintar.
Ahora sí, nos ponemos manos a la obra: aplicación de la pintura. Una de las tareas fundamentales de todo pintor y razón por la que se llevan a cabo los trabajos previos. Pintar puede implicar utilizar brochas, rodillos, pinceles e incluso los dedos. La precisión y la atención al detalle, hace que la obra se convierta en arte.
Mezclar colores y combinarlos de forma correcta, es algo que solo el verdadero artista, hace como es debido y sin dudar. A la hora de pintar su cuadro, debe obtener el tono exacto en cada momento y ese tono, solo lo conoce el artista. Esto puede implicar crear colores personalizados.
Cada vez que se finaliza una etapa del proyecto de pintura, hay que dedicar un tiempo a limpiar las herramientas. Almacenar y colocar las pinturas de forma adecuada y revisar que el cuadro, este en un lugar seguro para que no sufra daños y poder seguir con el trabajo cuando sea el momento.
Un pintor es un artista que tiene pasión por la creación visual a través del color para expresar ideas y emociones. Para destacar en este ámbito, es esencial contar con una serie de habilidades y técnicas, además de contar con una visión artística única y personal.
Convertirse en pintor, implica explorar la propia creatividad y liberar al artista interior. La pintura es una excelente manera de expresar pensamientos, emociones y la visión del mundo. Hay que probar estilos y medios para desarrollar el arte, descubriendo al mismo tiempo lo que inspira ese arte.
Encontrar el estilo personal de cada uno es algo que se desarrolla de forma gradual. El sello particular de cada artista, eso que hace que se diferencie del resto, se consigue sin copiar del resto, explorando enfoques, escuchándose y siguiendo la intuición, probando hasta descubrir lo que te hace vibrar.
Formarse académicamente es la mejor manera de aprender todo lo necesario para poder dar salida a ese artista interior. Cursos, talleres o formación reglada, estudiar a otros artistas, visitar exposiciones o museos y, por supuesto, experimentar.
Formarse como pintor
Aunque el artista nace y no se hace, se puede hacer. Nacer con el arte corriendo por las venas es algo que se tiene que aprovechar con la formación adecuada. Si no naciste artista, estudiar y practicar, puede convertirte en un buen pintor. La formación académica es una excelente manera de convertirse en pintor y desarrollar ese potencial interno. Aunque no existe un solo camino, vamos a hablar de algunas de las opciones y programas formativos a los que se puede acceder para sacar esa vena artística al exterior.
Empezamos por lo alto, un grado universitario en Bellas Artes. Contar con un título universitario, es una de las opciones más comunes y el camino que suelen elegir aquellos que quieren dedicarse a la pintura. Los programas formativos que ofrece la universidad, combinan la formación teórica con la práctica, por lo que los estudiantes adquieren conocimientos sobre técnicas pictóricas, historia del arte, teoría del color, composición, etc. En algunas universidades se ofrece especialización o un enfoque concreto en pintura.
Otra de las opciones, es acudir a una escuela de arte o academia. En estos centros se proporciona formación intensiva y específica en pintura. Sus programas pueden ser a tiempo completo o tiempo parcial, en función de las necesidades de cada estudiante. Suelen centrarse en el desarrollo de las habilidades técnicas y expresivas, la crítica y el análisis de otras obras de arte.
Los cursos y talleres especializados, son la mejor manera de adquirir habilidades adicionales y perfeccionar técnicas específicas dentro del campo de la pintura. Se trata de programas más flexibles que permiten que el aprendiz de pintor, se centre en las áreas que más le interesen en cada momento, como pueden ser las técnicas de acuarela, óleo, acrílico, mixtas o experimentales.
Cabe destacar que, más allá de la formación académica, desarrollar un estilo propio, realizar una práctica constante y confeccionar un buen portafolio, son los aspectos más básicos que permiten destacar en este mundo. En otras palabras: pintar, pintar, pinta sin parar.
Es posible que muchos piensen que convertirse en pintor no proporciona muchas salidas a nivel laboral. Pintas cuadros y si los vendes bien y si no, los guardas en el desván (si tienes desván). Sin embargo, en función de las habilidades, experiencia e intereses de cada uno, se puede trabajar de diversas formas:
- Como artista independiente, creando tu propio arte, vendiéndolo a galerías, ferias de arte o plataformas online. La independencia permite desarrollar el estilo particular y trabajar en los proyectos personales que te inspiren.
- En la decoración de interiores, creando murales, frescos o pinturas decorativas para hogares, oficinas o cualquier espacio. Este tipo de pintores colaboran con los diseñadores de interiores.
- En un museo, galería o empresa privada, como restaurador o conservador de obras de arte e incluso, monumentos históricos. La precisión y el conocimiento de las técnicas más antiguas son esenciales en este campo.
- Otra opción es trabajar como profesor, enseñando en universidades, escuelas de arte o talleres, compartiendo conocimientos y habilidades.
- En ilustración y diseño gráfico, creando ilustraciones para libros, revistas, páginas web… Los pintores que además, tengan habilidades tecnológicas, pueden combinar lo tradicional con lo moderno, con todo lo que eso conlleva.
- En la creación de fondos y decorados para el teatro, cine y televisión, como pintor escénico. Este campo en particular, requiere tener habilidades técnicas y comprender a su vez, la narrativa visual.
- Participar en proyectos de arte urbano, como murales, grafitis… con impactos social y cultural
- En galerías y subastas como asistente o especialista, ayudando a gestionar las colecciones y organizando exposiciones.
- Como herramienta terapéutica en hospitales, centros de rehabilitación… ayudando a las personas a expresarse y sanar a través de la pintura.
En definitiva, no podemos decir nada malo del arte y del pintor. Aquellos que tengan vocación de artista y quieran convertirse en pintores, ya saben como pueden hacerlo. Los estudios que pueden cursar y la diversidad de opciones que hay para fomentar ese talento. Por si no fuera suficiente con poder desarrollar esa capacidad, las salidas laborales no son nada desdeñables. Por lo que podemos decir que, si sientes la vocación, sabes que en lugar de sangre, por tus venas corre pintura, explota tu talento y haz de tu vocación, un arte.





