El masaje dentro de la cultura

A nadie le amarga un dulce y a la mayoría, les encanta un buen masaje. Que alguien toque tu cuerpo con la destreza y habilidad necesarias, siempre produce bienestar. Los masajes pueden ser terapéuticos o relajantes, en cualquier caso, siempre son una buena forma de proporcionar bienestar al cuerpo y la mente. Si algo tiene el masaje es que se trata de una de las técnicas de bienestar más conocidas y populares en todo el mundo. Desde los spas de lujo hasta las clínicas de fisioterapia, se valen del masaje como herramienta. De gran eficacia tanto para el alivio del estrés como para el tratamiento de problemas musculares.

No obstante, somos pocos los que conocemos la historia, tan antigua, de esta práctica y su consiguiente evolución, a lo largo de miles de años. El masaje tal y como lo conocemos y utilizamos en la actualidad, ha recorrido un largo camino. El que vamos a seguir en este artículo, con el que vamos a explorar su historia, desarrollo en las diferentes culturas y la adaptación que ha experimentado en la medicina moderna.

El masaje es una práctica antigua utilizada desde hace siglos, con la finalidad de promover y mejorar la salud y el bienestar. Sus orígenes se remontan a culturas de todo el mundo. Su evolución ha sido por lo tanto, diferente a razón de la cultura. Por lo que se pueden encontrar todo tipo de masajes con sus correspondientes diferencias y beneficios: el masaje ayurvédico, el deportivo, el sueco, el tailandés… Cada uno con sus objetivos, sus técnicas y un origen culturar distinto. De manera que sus beneficios son igualmente, variables: desde la relajación hasta la mejora del rendimiento. Además de que cada tipo de masaje se adapta a las necesidades individuales y particulares de cada sujeto, proporcionando opciones para relajar, aliviar el dolor o mejorar el rendimiento.

Orígenes muy lejanos

La historia nos cuenta que el masaje tiene sus orígenes y sus raíces, en algunas de las civilizaciones más antiguas, en las que era utilizado con fines médicos y espirituales, como nos explican las profesionales del masaje de Masajes Trébol Madrid, masajes eróticos.

En China, encontramos las primeros registros del masaje allá por el dos mil setecientos a.C. Un texto fundamental dentro de la medicina tradicional china, describe las técnicas de manipulación corporal diseñadas con la finalidad de equilibrar el qi (energía vital) y promover la salud. Los médicos chinos, utilizaban el masaje con objeto de tratar dolencias, mejorar la circulación y prevenir enfermedades. Con lo que sentaban las bases de otras prácticas como el tui na, todavía practicado.

Si nos vamos al antiguo Egipto, dos siglos después, el masaje se representa en diversas pinturas y jeroglíficos. Los egipcios utilizaban esta práctica en rituales de curación y para el cuidado físico de la realiza. En las tumbas se muestras imágenes en las que personas recibe masajes en pies y manos, sugiriendo que se trata de una práctica valorada tanto por sus beneficios físicos, como por el papel que juegan en la preparación de las ceremonias importantes. El uso de aceites perfumados como el de mirra o incienso, eran parte habitual de estas sesiones.

En la cultura hindú, el masaje contaba con un lugar central dentro de la medicina tradicional. Los textos ayurvédicos como el Charaka Samhita, datados en el mil ochocientos antes de Cristo, detallan como el masaje se utilizaba como parte integral del Ayurveda, un sistema holístico de curación. Este tipo den masaje se acompaña de aceites herbales y era utilizado para equilibrar la energía corporal, aliviar el estrés y fomentar la longevidad. Se trataba de prácticas terapéuticas con un componente espiritual, mediante el que se conectaban la mente y el alma.

Las culturas más occidentales como la griega y la romana, también contaron con el masaje integrado en la vida cotidiana y la medicina. En Grecia, se utilizaba tanto en los atletas como en los soldados, ayudando a que se recuperaran de las lesiones físicas y, a preparar el cuerpo para realizar actividades más exigentes.

El célebre Hipócrates, padre de la medicina, promovía el masaje para mantener una mejor salud y mejorar la flexibilidad. En Roma, se convirtió en práctica común, sobre todo en los baños termales, en los que era habitual realizar masajes como parte de un proceso de relajación y recuperación. El médico romano Galeno, desarrollo diversos enfoques en lo relativo al masaje terapéutico, lo que influiría más tarde en sus aplicaciones en Europa.

A medida que las diferentes civilizaciones interactuaban entre sí, el masaje se fue diversificando y enriqueciendo con las diferentes influencias culturales. En Japón se desarrolló el shiatsu, basado en la presión de puntos específicos para restaurar el equilibrio energético. En china, el tui na, evolucionó como práctica médica sofisticada, en combinación con manipulaciones óseas. En Oriente Medio, los baños turcos, incorporaron el masaje como parte de un ritual de purificación, con técnicas para relajar el cuerpo y, al mismo tiempo, limpiar la piel.

Mientras en la Europa Medieval, el masaje sufrió un declive, de la mano de las influencias religiosas que, asociaban el contacto físico con el pecado, relegando la práctica a la clandestinidad. Aun así, como ya sabemos, el masaje sobrevivió, llegando a nuestros días.

El masaje en la actualidad

Durante el siglo XIX el masaje resurgió de la mano de figuras como Per Henrik Ling, un fisioterapeuta sueco. Considerado como el padre del masaje moderno, desarrolló el masaje sueco, consistente en un sistema de movimientos que incluía deslizamientos, amasamiento y golpeteo. Con estas técnicas se mejoraba la circulación y se relajaban los músculos. Gracias a su trabajo, el masaje se profesionalizó, llevándolo de nuevo al ámbito de la salud y la medicina y, estableciendo escuelas en las que se enseñaba.

Ya en el siglo XX, se consolido como terapia reconocida en Occidente, a lo que contribuyó la globalización, facilitando la fusión de las técnicas más ancestrales de oriente con las occidentales más actuales. Esta fusión, dio como resultado prácticas tan conocidas como el masaje tailandés, la reflexología y el masaje de tejidos profundos. Tomando partido las investigaciones científicas al respecto, con las que se respaldaban los beneficios que proporcionaba el masaje: desde la reducción del estrés hasta el alivio de los dolores crónicos. Esto conllevó la aceptación en los entornos clínicos y centros de bienestar.

Para muchos, el masaje puede tratarse de una técnica manual. Sin embargo, va más allá, siendo un lenguaje cuidado, una excelente manera de liberar las emociones, reconectar con el cuerpo y restaurar el equilibrio. Al recibir un masaje, entramos en un espacio de calma y sanación. Esta dimensión humana, forma parte de la esencia de la filosofía de los centros de masaje. Tanto si se trata de sesiones privadas o curos, el masaje, toca más que músculos, tocando la vida de quien los recibe.

Al explorar los orígenes del masaje, se abre un baúl de sabiduría ancestral. A través de los siglos, la práctica ha ido cambiando, evolucionando, viajando y renaciendo de sus orígenes, sin perder su esencia.

Cada tipo de masaje, cuenta con características y técnicas concretas para el abordaje de cada necesidad y preferencia. Los más conocidos son el masaje sueco, caracterizado por movimientos largos y suaves, amasamientos y fricciones para relajar los músculos y mejorar la circulación. El masaje profundo, se centra en las capas más profundas de los músculos y el tejido conectivo, utilizando movimientos lentos y profundos, liberando la tensión y las contracturas.

Otro tipo de masaje es el tailandés, práctica tradicional en la que se combinan estiramientos pasivos y presiones rítmicas. Se realiza en el suelo y el masajista, utiliza tanto las manos como las rodillas, las piernas y los pies, para mover y estirar el cuerpo del receptor. Con este masaje se mejora la flexibilidad y la circulación.

Desde Japón, el shiatsu, utiliza la aplicación de dedos, pulgares y palmas en puntos específicos, para equilibrar la energía y mejorar la salud. Basado en la medicina tradicional china, trata diversos problemas de salud. El masaje ayurvédico, originario de la India, utiliza además, aceites herbales y técnicas para equilibrar los doshas del cuerpo, con el objetivo de rejuvenecerlo, mejorar la circulación y promover la relajación y el bienestar.

Por último, citaremos el masaje deportivo, diseñado para los deportistas, atletas y personas activas. Previene lesiones, mejora el rendimiento y acelera la recuperación después de realizar ejercicio. Este tipo de masaje, combina técnicas de masaje profundo y estiramientos.

Cada variedad de masaje, cuenta con sus propias características, como ya hemos comentado, además de proporcionar una serie de beneficios. El objetico de cada técnica proporciona algo concreto, como aliviar la tensión o mejorar el rendimiento. Utiliza técnicas diferentes como los movimientos suaves y largos o lentos y profundos. Del mismo modo que los beneficios varían en función del tipo de masaje: relaja, alivia la tensión, mejorar la flexibilidad o equilibra la energía del cuerpo.

En conclusión, podemos decir que el masaje es tan versátil como antigua. Ha evolucionado en diferentes formas y estilos a lo largo y ancho del mundo, por lo que proporciona beneficios únicos y se adapta a las necesidades particulares de cada persona. Tanto si se trata de relajar el cuerpo como si es para aliviar el dolor, existe un tipo de masaje para cada persona y situación.

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