La espada y sus tipos

Arma por excelencia durante siglos, la espada es hoy contemplada como una verdadera obra de arte. Las grandes espadas de la historia tienen nombre propio y propulsaron la historia de la humanidad, en manos de los hombres más valientes y avezados que sabían utilizarla con gran maestría para librar sus batallas. Símbolo de poder, la espada ha acompañado al hombre desde hace milenios; todavía hoy se sigue utilizando en deportes como la esgrima y, por supuesto en la recreación de todo tipo de espectáculos en los que la espada, es la protagonista.

Cada época y cultura cuenta con su propia espada. A lo largo de la historia, esta arma blanca ha desempeñado un papel crucial en cada una de esas culturas. Desde las espadas romanas hasta las katanas japonesas, desde el sable hasta el florete, todas y cada una de ellas con su propia peculiaridad, sus características, usos y, porque no, curiosidades, forman parte de una historia: la historia de la espada.

Su nombre, espada, procede del vocablo latino “spatha”, arma romana desarrollada en el siglo I a partir del “gladius” que utilizaba la infantería. La mayor diferencia estribaba en que la spatha, tenía mayor longitud, entre los setenta y cien centímetros, de tal manera que pudiera ser utilizada por la caballería. A partir de ahí, cada cultura y cada época, como ya hemos comentado, fue desarrollando sus propias espadas como elemento clave en la lucha cuerpo a cuerpo. Siendo durante la Edad Media cuando cobraron un mayor protagonismo, en el que la espada medieval sigue siendo la más conocida y probablemente la que más atención acapara y de ellas hablaremos con mayor detenimiento más adelante, gracias a la colaboración de Armas Medievales en cuya web hemos encontrado las espadas históricas más impresionantes.

Un paseo por la historia y las espadas

No se puede hablar de historia sin hacer mención a las espadas que formaron parte de la evolución. Estas armas tan usadas en la antigüedad hacían posible la defensa y el ataque que permitía las conquistas. Los más nobles, los más valientes y los más fuertes, contaban con su espada y no les valía cualquiera. Nombres que a todos nos suenan son la Tizona del Cid o Excalibur del rey Arturo. Entre la realidad y la ficción han sido muchas las espadas que se han quedado grabadas en nuestra memoria.

Si lugar a dudas, las espadas medievales son las más conocidas y populares. Estar armas emblemáticas eran portadas por caballeros y guerreros durante toda la Edad Media. Hoja afilada, empuñadura y guardia protectora eran sus características y contaban con categorías como la espada larga, la de una mano y la bastarda.

Oriente no se queda atrás y el continente asiático, cuenta con un gran número de espadas es sus diferentes culturas. La katana es una de las más famosas que destaca por su hoja curva y el filo afilado. La dao china de hoja recta y pesada, o la tuwlar india con su hoja curva y una empuñadura peculiar.

En el Renacimiento, la espada tuvo su propio renacer, adquiriendo nuevas formas y estilos entre las cuales podemos destacar la espada ropera, caracterizada por una hoja larga y estrecha, diseñada para el duelo y la esgrima (todavía vigente). Crearon la espada rapier, delgada y ligera, con la finalidad de luchar en espacios cerrados. Su rasgo diferenciador era la elegancia y sofisticación en los diseños.

Ya en la actualidad, la espada moderna, utilizada principalmente en el deporte, como la citada esgrima y el kendo, están diseñadas para ser seguras y duraderas, sin perder la esencia y la técnica de combate tradicional.

Dado que hoy en día las espadas se utilizan fundamentalmente con fines deportivos o artísticos, no todo el mundo se acerca al mundo de la espada para conocer sus particularidades, orígenes o tipos. Sin embargo, las conocemos bien, gracias a su popularidad en películas de época, libros o juegos, o todo tipo de espectáculos medievales en los que la espada, sigue siendo la protagonista.

En tiempos ancestrales, las espadas se fabricaban con hoja de cobre, posteriormente se utilizó el bronce, el hierro y, finalmente, el acero templado. Pero su fabricación y manejo permanecen contrastes a lo largo del tiempo, aunque cada cultura y época cuenta con sus diferentes técnicas, diseño y propósito.

Los elementos que componen una espada son la hoja y la empuñadura. El término vaina, se refiere a la cubierta de la hoja de la espada, donde reposa cuando no se utiliza.

En lo que respecta a la hoja, podemos decir que con ella se pueden realizar tres ataques: punzar, cortar y rasgar. La hoja, puede ser de doble filo o uno solo. Esta última puede tener cerca de la punta un falso filo. Durante el manejo de la espada, el filo verdadero, el lado más largo, se utiliza para dar punzadas en recto o estocadas, mientras que el falso filo o lado más corto, se utiliza para el contraataque. Algunas empuñaduras cuentan con el filo en la parte más larga, de tal manera que las empuñaduras más simétricas permiten cambiar de lado con un simple giro.

La empuñadura es la parte de la espada que permite ejercer el control y manejo de la hoja. La constituyen el mango, el pomo y una guarda simple o elaborada.

Edad Media: el esplendor de la espada

Nos remontamos a la spatha romana que permanece hasta la Edad Media, las de la era Vendel, de origen sueco, se decoraban con motivos germánicos. La Era Vikinga lleva una producción más estandarizada, con un diseño básico procedente de la spatha. Es a partir del siglo XI cuando las espadas normandas desarrollan los gavilanes o la cruz. Este tipo cruciforme, permanece durante las Cruzadas del siglo XII y XIII, con ligeras variaciones en la forma del pomo. Estas espadas se diseñaban como armas cortantes aunque se hacían comunes las puntas efectivas para atacar a la armadura del oponente.

En Asia se popularizaron las espadas de un solo filo. La espada coreana Hwandudaedo, descendiente de la Dao china, surgió en el medievo temprano de los Tres Reinos. La popular katana japonesa, derivada también de la Dao, se creó en el año novecientos.

Algunos de los tipos de espada más conocidos son:

  • El alfanje: espada de hoja ancha y curva con un solo filo.
  • Bracamarte: empleada en la Edad Media, con un solo filo y curvada en la parte superior.
  • Claymore: eran espadas cuyo peso requería de las dos manos para ser blandida. Afiladas por las dos vertientes de la hoja y con una empuñadura de gran tamaño que permitía sujetarla sin forzar maniobras.
  • Cimitarra: refinada, fina y ligera. Cortante, con un solo filo y una empuñadura protectora.
  • Ropera: conocida como estoque, surge en el Renacimiento, al finalizar la Edad Media. Hoja recta y larga para esgrimir con una sola mano. Se utilizaba por moda y como arma de defensa personal.
  • Espadín: predecesor de la espada y una de las tres hojas que se utilizan en esgrima. Originalmente era un arma dura, ligera y de una hoja con un peso que no llegaba al kilo.
  • Estoque: el estoque medieval es una espada de hoja angosta que se estrecha desde la empuñadura hasta la punta y acaba en una punta afilada de tres o más lados.
  • Falcata: arma blanca de hierro, originaria de Iberia.
  • Florete: espada larga y flexible de acero inoxidable con un peso de medio kilogramo y más de un metro de largo. Su hoja de sección es rectangular.
  • Gladius: esté era el término romano para denominar a la espada que utilizaban las legiones romanas.
  • Jian: la espada por excelencia del pueblo chino. Largo moderado, doble filo y sin cruz.
  • Khopesh: espada o sable de hoja curva en forma de u o de hoz, en función del periodo. El filo en la parte convexa y muy utilizada en Oriente Próximo.
  • Montante: ancha, de gavilanes muy largos y manejada con ambas manos.
  • Bastarda: esta espada de mano y media es el nombre genérico que se le da a muchas de las espadas europeas de hoja larga y recta. Pueden ser blandidas a media mano o a dos manos.
  • Sica: originaria de Tracia, tiene un cortante interno muy afilado.

Como características generales a todas las espadas medievales, podemos decir que son espadas rectas de doble filo y empuñadura para una o dos manos. También cuentan con un perfil lenticular achatado y acanaladuras a ambos lados que aligera la espada sin disminuir la resistencia. La longitud media de la hoja esta entre los setenta y ochenta y cinco centímetros y su punta es capaz de atravesar cualquier armadura de la época. El punto de equilibrio está más cerca de la guarda haciendo más fácil su manejo. Su peso varía entre los novecientos y los mil trescientos gramos. Las hay de un filo o de doble filo. Las primeras más utilizadas en Asia y las segundas en Europa.

El mundo de la espada es tan amplio como apasionante, nada como conocer mejor estas armas para adentrarte de lleno en la historia y como se libraban las batallas.

 

 

 

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