Reformar la casa por uno mismo

No es una buena idea. Lo dicen los expertos y el sentido común. Salvo que seas un profesional del sector, claro está. Puede darse la circunstancia de comprarse una casa vieja con la intención de reformarla para vivir en ella, y muchos compradores tienen la idea de reformarla por sí mismos. Aunque se trate de una excelente idea con una mejor intención, hacer esto puede convertirse en la peor pesadilla.

Suele asociarse esta idea con ahorrar, evitando la contratación de profesionales, pero no siempre ocurre así. De hecho, el presupuesto puede traducirse en un innecesario acopio de materiales igualmente innecesarios, de peor calidad o más caros. En consecuencia, se convierte en una gran inversión de tiempo carente de garantías para conseguir lo que se espera. Si añadimos que pueden surgir problemas… habrá que acudir a un profesional de forma irremediable.

No obstante, depende del caso, de las circunstancias particulares y del tipo de reforma a realizar; para poder asegurar que hacer la reforma por uno mismo es una idea nefasta. Tener en cuenta algunas variables ayuda a tomar la decisión más acertada, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas que supone la contratación de profesionales o hacerlo por medios propios.

Uno de los consejos que dan los profesionales y entendidos en estas cuestiones es que hay que empezar por tener claro el objetivo. Si se conoce de antemano el objetivo de la reforma, la respuesta puede salir sola. No es lo mismo pintar paredes que alicatar cocinas. Por lo que una de las primeras cuestiones a considerar es la motivación que lleva a la reforma. Una vez planteada esta cuestión y con la respuesta correcta, es más fácil saber cómo actuar.

De hecho, el mejor punto de partida es determinar la complejidad de las obras que se van a tener que realizar en la vivienda. Es muy diferente un cambio de diseño de un cambio de estructura. Tener claro si se va a alterar la estructura o solo mejorar algunos aspectos marca mucho la decisión a tomar.

Ayuda profesional o por uno mismo

Desde Geneo Empresa de Construcción y Rehabilitación de Edificios en Madrid, con amplia experiencia en el sector, nos explican que si se tiene en mente ejecutar obras serias en las que se van a tocar pilares fundamentales o tirar paredes, resulta imprescindible contratar a un profesional. Es cierto que los profesionales cualificados, como arquitectos o ingenieros, pueden resultar más caros, pero también lo es que aportan conocimiento, experiencia y tranquilidad, además de un resultado eficiente y carente de riesgos. Si se opta por reformar con profesionales, se cuenta con una metodología de trabajo ordenada en fases y el proyecto se desarrollará con normalidad, realizando los cambios necesarios.

En primer lugar, la empresa de reformas hará una evaluación y un diagnóstico inicial para realizar un presupuesto de los trabajos necesarios para ejecutar el proyecto. Si se trata de una obra grande, es probable que sea necesario realizar trámites como permisos o licencias, algo que los profesionales conocen bien y saben dónde realizarlos, ocupándose de ello. Tras llegar a un acuerdo y realizar los preparativos previos, se inician los trabajos y se llevan a cabo las obras, con la duración de tiempo estimada por contrato.

Con la intervención de los profesionales especializados, los trabajos se realizan con mayor efectividad y se obtienen mejores resultados. Su profesionalidad y la coordinación entre las fases del proyecto y oficios evitan errores que requieran repetir el trabajo y reducen los costes finales. Además, las empresas profesionales ponen atención en las necesarias condiciones de seguridad, por lo que la obra se lleva a cabo con mayor tranquilidad.

Sí, por el contrario, tienes la idea de hacerlo por tus medios por contar con experiencia en bricolaje y teniendo maña para las cosas de casa, hay que evaluar con objetividad la situación. Ser objetivo sobre las capacidades personales y la experiencia real es fundamental, ya que no es necesario poner en riesgo la vivienda y la economía o la integridad propia o de la familia.

En este punto toca ser honestos y saber si se es capaz de llevar a cabo todos los trabajos necesarios para acometer la reforma. Si se trata de una reforma integral y se carece de experiencia en obras de mayor complejidad, la respuesta es obvia. En el caso de que sea necesario realizar trabajos que impliquen varias especialidades u oficios que requieren ser supervisados en detalle, la respuesta también puede resultar muy clara.

Aunque existen casos en los que la respuesta no sea tan clara y contundente, es posible que se pueda llevar a cabo una pequeña reforma en el hogar con el éxito esperado. Reformas como cambiar puertas sin variar la distribución, algunas cuestiones básicas de fontanería o electricidad, pueden realizarse por la inmensa mayoría si se lo proponen.

Llegado el caso de que te decidas por hacer la reforma por tus propios medios, realizar la reestructuración por libre puede convertirse en toda una aventura, interesante a la par que divertida. Puedes aportar tu toque personal, pero es necesario tener en cuenta algunos aspectos:

  • Dificultades para controlar el presupuesto de la reforma. Los profesionales proporcionan un presupuesto cerrado. Si eres amateur, conviene intentar hacer un cálculo de la inversión final antes de empezar.
  • Utilizar medidas de control de riesgos laborales y de la salud. Es fundamental contar con la información necesaria sobre seguridad, medidas preventivas, uso y manipulación de elementos químicos, materiales o herramientas peligrosas.

Teniendo en cuenta lo analizado, se puede sacar la conclusión de que, si se tocan partes estructurales, hacerlo por uno mismo conlleva el riesgo asociado.

A tener en cuenta si se reforma por uno mismo

Ahora vamos a centrarnos exclusivamente en lo que implica hacer una reforma por uno mismo. Requiere de una planificación previa que no todo el mundo sabe cómo llevar a cabo y en la que se tiene que valorar el tipo de reforma a realizar, el tipo de trabajos a ejecutar y los materiales y herramientas necesarios para llevarla a cabo.

La planificación y el presupuesto son fundamentales. Planificar una reforma desde cero implica tener muy claro el presupuesto para poder determinar los trabajos que se pueden abordar. Después de hacer la correspondiente y exhaustiva revisión de la casa, tanto por fuera como por dentro, se detectan los posibles problemas estructurales, de humedad, de moho, de plagas o de deficiencias en las instalaciones eléctricas y de agua, del techo o del suelo.

Especialmente en las viviendas viejas, puede existir la necesidad de desarrollar algún trabajo que implique ciertos riesgos, como arreglar el tejado o las vigas, para lo que puede ser necesario contar con un proyecto técnico, una licencia, solicitar alguna autorización o contratar a una empresa especializada.

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es el tiempo necesario y el disponible para poder acometer la reforma por uno mismo. Hacer un planning ayuda a establecer los objetivos y evitar que la reforma se convierta en algo eterno. Es indispensable contar con una lista de prioridades para cada estancia a reformar si se van a tirar tabiques, cambiar las puertas, etc.

Una vez se tiene claro lo que se va a reformar y el tiempo y dinero a invertir, toca definir todos los trabajos que implica la reforma y una lista de materiales y herramientas necesarios.

Seguir un orden lógico para realizar los trabajos, hacer un cálculo sobre la cantidad necesaria de los materiales y contar con los imprevistos es fundamental para que todo vaya como es debido y, si surge algún problema, se pueda resolver.

Habrá quien se pregunte sobre la legalidad de realizar una reforma por uno mismo. La respuesta es muy sencilla: no. No es ilegal, salvo que sea necesario presentar un proyecto técnico de reforma. No obstante, tomar esta decisión y acometer la reforma por uno mismo implica algunos riesgos que vale la pena considerar.

Uno de los aspectos negativos es la falta de visión profesional. Una empresa de reformas sabe que hacer una reforma por uno mismo puede ser gratificante, pero no resulta fácil; de hecho, conlleva una gran falta de conocimientos en los trabajos a realizar. Incluso trabajando en la construcción, es muy difícil controlar todos los aspectos.

Algo que caracteriza a las reformas por uno mismo es el descontrol en el presupuesto y los tiempos de ejecución de las obras. Aun teniendo un listado de gastos detallado, los imprevistos pueden hacer que el coste del proyecto se eleve más de lo necesario. Sin olvidar que equivocarse supone tener que contratar finalmente a un profesional. En estos casos, las obras no tienen plazo de entrega, se produce un mayor riesgo de accidente y los resultados pueden no ser buenos.

La falta de control y asesoramiento profesional durante el desarrollo de una reforma hace que resulte impredecible el resultado final, por lo que es muy probable que el resultado no sea como el que se tiene en mente.

En definitiva, toda reforma, por pequeña que sea, posiblemente necesite de profesionales especializados para evitar imprevistos y obtener los mejores resultados. O simplemente para obtener el asesoramiento necesario.

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